Diana Dreyfus

Obras

Bio

Tengo el privilegio de ser de los que no tuvieron grandes dudas acerca de qué querían hacer “de grandes“. Probablemente, un primer gesto haya sido exigir mi caja de lápices Staëdler de 30 al regresar de un viaje sola en avión cuando tenía 5 años. Era el premio prometido y soñado. Firmar dibujando… Por hacer retratos sin mirar el papel durante horas en el Secundario tenía el extraño privilegio de que me dejaran en paz, quizás hasta con cierto respeto.

Tampoco dudé en que no quería una formación tradicional. Elegí no ir a Bellas Artes, lo que tuvo muchas cosas a favor; y por supuesto, dejó también baches. Aclaro que aunque pueda parecer que para mí no existe la duda..., todo lo contrario: éstas son honrosas excepciones. Tuve maestros en distintas etapas: Luis Fernandez, Hugo Sbernini, Ana Eckell, Gorriarena, clínica con Ballesteros. No sé si fui una buena alumna.

En paralelo con mi trabajo plástico, me empieza a interesar el trabajo docente: estar atenta a cómo abrir la cabeza, la mirada de otros. Y ahí se inicia un proceso de muuucha experimentación. He trabajado con chicos, con adolescentes, adultos, con docentes, en diversas instituciones, en mi propio estudio, en la UBA. Para mi resultó un cable a tierra muy valioso y enriquecedor.

En cuanto a mi trabajo plástico, pasó por distintas etapas, momentos más fluidos y de mucha producción a otros más introspectivos y de trabajo puertas adentro. Las muestras fueron variadas, no siempre en los tiempos deseados: o viene todo vertiginoso para dentro de dos meses, o teniendo todo el material recontramaduro hay que esperar un año, a veces más. Aprendizajes éstos para estar en sincronía, en tiempo y espacio.

Muestras significtivas para mí: CCGSM en el 87, con Julia Lublin Espacio Harrods en el 91, CC Recoleta 93, Arte X Arte 97, y “Punto de viraje, turning point” en CC Recoleta 2000.

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